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domingo, 25 de junio de 2017

SE LARGÓ LA CAMPAÑA ELECTORAL


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Habían pasado apenas un par de horas del cierre de la inscripción de listas para las Paso, cuando Macri, Moyano y Maturano se encontraban para celebrar el aniversario de La Fraternidad, el sindicato de maquinistas de los ferrocarriles. Nada podía haber retratado mejor la continuidad del apoyo del conjunto del espectro político a la ‘gobernabilidad’ del gobierno de endeudamiento serial, los despidos masivos y el ajuste de los salarios y las jubilaciones – e incluso de los subsidios a las personas con discapacidad.

Los burócratas de los sindicatos se ha anotado en listas electorales diferentes, como una suerte de seguro para sus ingresos o una jubilación anticipada.Este cuadro político de conjunto solamente es desafiado por las luchas parciales que desatan los trabajadores, incluidas las de gran envergadura, como las huelgas de mujeres y el medio millón de personas que se movilizó contra el 2x1. O el crecimiento lento pero persistente del clasismo en los sindicatos y cuerpos de delegados. Y como la lucha de los trabajadores de AGR- Clarin

Las posibilidades de unos y otros en la contienda electoral quedarán definidas en la encuesta del 15 de agosto cuando tengan lugar las Paso. Lo único cierto hasta el momento es que el oficialismo se presenta unido a nivel nacional en contraste con la fragmentación de la llamada oposición, esencialmente el peronismo. A pesar de la convocatoria a la “unión ciudadana”, la expresidenta, CFK, no ha logrado persuadir a sumarse siquiera a Randazzo, quien con un 7% de intención de voto se ha jugado a quedarse sin nada. El FpV, según informan los medios, se presenta como tal en sólo tres distritos. Es lo que lamentan los cristinistas más ortodoxos, como el escritor Giardinelli, el periodista ‘Tuny’ Kollman y en general Página 12, para quienes esta división sería “funcional” al Pro.

Asistimos a una nueva sepultura del peronismo, el cual cada tanto es sacado de la tumba. Las especulaciones sobre el margen electoral que obtendrían los contendientes en disputa, dejan de lado este cambio político de conjunto y lo que representa como agotamiento político de la expectativa popular. La apelación al término “ciudadanía” es una adaptación lingüística al llamado ‘liberalismo’ y una capitulación política ante el macrismo. Se trata, nada menos, que de una renuncia al ejercicio plebiscitario del poder.

La expresidenta expuso su estrategia política en el discurso que pronunció en la cancha de Arsenal –cuya capacidad no excede demasiado la de Atlanta, que el Frente de Izquierda llenó en noviembre pasado. Allí amnistió al conjunto del pejotismo que ha colaborado con Macri en el Congreso, cuando aludió al “fin del periodo de gobernabilidad republicana”, una suerte de ‘tiempo de gracia’ de un año y medio que el FpV concedió al macrismo, y que todavía sigue. Justificó con eso su propia candidatura, para liderar la pelea en un muy hipotético “Congreso opositor”. Nada dijo de un plan de lucha para frenar despidos, suspensiones y mayor flexibilidad laboral, extendiendo de este modo una amnistía anticipada a la burocracia sindical.

Las Paso representan un desafío para el Frente de Izquierda. No existe aún un giro hacia la izquierda (en el marco de la crisis económica y política en desarrollo) como, a título de ejemplo, ocurrió con Syriza, en Grecia, Podemos, en España, o el laborismo, recientemente, en Gran Bretaña y, antes, de Bernie Sanders, en Estados Unidos. Esta posibilidad de ascenso de la izquierda existe, sí, pero como tendencia. La lucha del Frente de izquierda es para que esa tendencia no quede neutralizada por una eventual polarización electoral – incluso en medio de la fragmentación de la política tradicional.

Como dijimos, el cuadro electoral será definido en agosto. Sin embargo, la situación política en su conjunto se encuentra condicionada por dos factores: por un lado, el retroceso económico y, por sobre todo, la volatilidad financiera y el agravamiento notorio de la guerra en Medio Oriente y la crisis política en Estados Unidos. Por el otro, la marcha implacable de la crisis política en América Latina – en particular Venezuela y Brasil. La lucha electoral debe advertir a los trabajadores de la situación sin salida que plantea esta crisis; debe ser la ocasión para desarrollar una estrategia de poder. Las elecciones deben ser abordadas de un modo revolucionario, no electorero.

Las tendencias electorales están condicionadas por la crisis mundial, como lo prueban los virajes que han costado caro al gobierno conservador británico o a los partidos tradicionales en Francia. La campaña electoral, en este marco de crisis mundial, debe servir al reclutamiento de trabajadores y jóvenes y al desarrollo de un partido obrero revolucionario con fuerte influencia de masas.

Jorge Altamira

Fuente: https://www.facebook.com/jorge.altamira.ok/posts/766380783542785

La lucha por un partido obrero

22 de junio de 2017 | #Prensa Obrera 1463 | Por Roberto Gramar y Christian Rath

El ¿Qué Hacer? criticó la conciencia economicista -el culto a la espontaneidad sindicalista por las mejoras parciales carentes de una lucha política contra el Estado-, llamó a superar el trabajo artesanal, a defender el carácter socialista de la agitación política e instaló al periódico como organizador colectivo y nacional del partido.

Pero la represión bajo el zarismo en los finales del siglo XIX e inicios del XX era brutal y la clase obrera recién comenzaba su experiencia y su diferenciación política. El POSDR, el partido obrero social demócrata ruso, se construyó en base a los komitetchiki, los hombres de comité, muchos de los cuales no eran obreros. Se dedicaban día y noche al partido, caían presos y eran muy sacrificados y disciplinados. Había estudiantes y jóvenes abnegados provenientes de la pequeño burguesía. Los comités diseminados por toda Rusia apenas si tenían una minoría de obreros. Los profesionales se cooptaban, no eran electos…

En 1905 se produjo un viraje fundamental. El proletariado y su vanguardia tomaron la iniciativa y su creación más avanzada fueron los soviets. Los obreros se volcaron al partido. Dice Chretien: “En medio de la revolución floreció la izquierda socialista. En los años previos al famoso Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia de 1903, en el cual los bolcheviques y mencheviques primero se unificaron y luego se dividieron… se contaban más o menos unos diez mil miembros del partido en las diversas facciones. Durante el evento conocido como el Congreso de la Unidad en la primavera de 1906, decenas de miles se habían unido, y para el Congreso de 1907 la afiliación había ascendido a casi 150.000 miembros, a pesar de la brutal represión”. Lenin percibió que las condiciones de la lucha por un partido enraizado en las masas se habían modificado y puso el acento en un cambio cualitativo de la organización. Se asistía a un período de gran politización y legalidad en el cual los agitadores y organizadores de la vanguardia intervenían abiertamente. Lenin planteó “constituir sin pausa nuevas organizaciones del partido… legales y semilegales” y apuntar a una mayoría abrumadora de obreros y de jóvenes en los comités.

Había también una razón más directamente política sobre la que insistirá Lenin: los intelectuales podían estar más atentos a las sirenas constitucionalistas que entonarían el zarismo y la burguesía.

Tempranamente, en el tercer congreso del POSDR (abril de 1905), Lenin había planteado que “incorporar obreros a los comités no es sólo una tarea pedagógica sino también política. Los obreros tienen instinto de clase y, con un poco de entrenamiento político, se convertirán bastante rápidamente en socialdemócratas firmes. A mí me parecería muy bien que en nuestros comités hubiera ocho obreros por cada dos intelectuales”. La resolución no fue aprobada.
Lenin aceptó esta derrota confiado en la sólida consolidación del partido y en su liderazgo.

De este modo, se desenvolvió la lucha por la diferenciación con la intelectualidad. La primera premisa teórica de la socialdemocracia rusa y del bolcheviquismo -la revolución rusa será obra del proletariado- lo había apartado del viejo populismo. El devenir de esta concepción en una estrategia política contra el Estado lo llevó a la lucha por la centralización del partido. Un tercer movimiento lo apartó del economicismo y del trabajo artesanal. Un cuarto movimiento llevó al proletariado a convertirse en agente de la revolución en la encarnadura concreta de un partido.

La batalla final


Luego de sufrir un nuevo ataque que lo debilitó aún más en la noche del 22 al 23 de diciembre de 1922, Lenin solicitó a su médico que lo autorice a dictar durante cinco minutos. El 23 comenzó a dictar lo que será conocido como "El Testamento de Lenin", publicado sólo años después. A esta altura, el líder revolucionario estaba sometido al control burocrático de Stalin, que había sido investido del derecho a vigilar su tratamiento, sus escritos, sus entrevistas.

El "Testamento de Lenin" es una denuncia del proceso de burocratización en la URSS y de la responsabilidad de Stalin en él. En el origen se encuentra la cuestión nacional, el poder que ha acumulado Stalin, la prepotencia que lo caracteriza, la parálisis burocrática, la herencia presente del aparato burgués y del absolutismo zarista.

Como antídoto, Lenin propuso ampliar el número de miembros del Comité Central a 50 ó 100 para elevar su autoridad e impedir los conflictos de "pequeños grupos". En una nota del 26 de diciembre sostuvo, además, que "El nombramiento de numerosos obreros en el CC ayudará a mejorar nuestro aparato, que es realmente defectuoso... algunas docenas de obreros que entrarían al CC podrían mejor que nadie comenzar la tarea de verificar, de mejorar y de recomponer nuestro aparato. Los obreros que integrarán el CC no deben, a mi juicio, ser reclutados entre aquellos que hayan efectuado una larga estadía de trabajo en los Soviets... Entre los obreros miembros del CC deben figurar principalmente los obreros situados debajo de esta capa que, desde hace cinco años, ha integrado las filas de los funcionarios de los soviets, y deben pertenecer más bien a la masa de simples obreros o simples campesinos…".

La reflexión de Lenin, en un momento crucial de la revolución y cuando su energía vital se está agotando, fue profunda: para combatir al aparato burgués que estaba ahogando la revolución debía recurrirse a la vanguardia de la clase obrera que ahora aparecía definida no por su participación en los soviets (porque son funcionarios y pueden ser burócratas), sino por su carácter de simples explotados que aceptan la carga de las tareas políticas. El ejercicio del poder en las condiciones de la revolución rusa y de su desarrollo posterior (aislamiento, guerra civil, retroceso productivo, cansancio político, burocratización) replanteó la urgencia de organizar la presencia masiva de obreros en los órganos dirigentes del partido y del Estado.

Esta batalla política encalló en el XII Congreso de abril de 1923, que Stalin logró dominar.

Quince años después

Esta lucha seguirá siendo la prueba de fuego decisiva en la transformación de una vanguardia obrera en partido. Se habría de expresar en 1937/1940 cuando León Trotsky tuvo que emprender la tarea de agrupamiento de los dispersos núcleos de la vanguardia obrera y revolucionaria en las condiciones creadas por el fascismo y la contrarrevolución estalinista. Advertiría que una importante franja de los allegados a la IV Internacional “vino a nosotros de la Internacional Comunista en su período de declinación o de la Segunda Internacional. Estas son malas escuelas”, desde el momento que la experiencia, refiriéndose en particular a la sección norteamericana (SWP), había revelado que “amplios círculos del partido carecen de una firme educación teórica”, siendo que “la penetración del partido en los sindicatos y en los medios obreros… exige la elevación de la calidad teórica de nuestros cuadros”. En el SWP se había abierto el debate sobre el carácter de clase de la Unión Soviética y la vigencia de la consigna de Trotsky “por la defensa incondicional de la Unión Soviética”. Refiriéndose a una fracción revisionista, predominantemente pequeño burguesa, Trotsky escribirá que no se trataba de un caso aislado, expresaba “el destino de toda una generación revolucionaria que, debido a una especial coyuntura de condiciones históricas, creció al margen del movimiento obrero” y que la clave de la crisis era el conservatismo de los elementos pequeño burgueses, inmensamente valiosos, pero que no habían pasado por la escuela de la lucha de clases. Tan tempranamente como en 1937, antes del estallido de la crisis en el SWP, planteará que no se trataba de impedir la afluencia de intelectuales sino de “orientar prácticamente a toda la organización hacia las fábricas, las huelgas, los sindicatos…” y llegará a proponer una medida extrema: establecer “una regla general: el miembro del partido que no consiga traer al partido a un nuevo obrero en el término de tres o seis meses no es un buen miembro del partido”.
Emprendió la misma lucha de Lenin, con sus mismos argumentos y casi sus mismas palabras: “La IV Internacional admitirá entre los emigrados de la pequeño burguesía únicamente a aquéllos que hayan roto completamente con su pasado social y hayan adoptado definitivamente el punto de vista del proletariado. Este cambio teórico y político debe estar acompañado por una verdadera ruptura con el viejo medio ambiente y el establecimiento de una íntima ligazón con los trabajadores, en particular con la participación en el reclutamiento y educación de obreros para el partido”. Explicará las circunstancias de este proceso: "Se trataba ante todo de las condiciones creadas por el triunfo del estalinismo y el bastardeo total del programa, de los principios, de la práctica”. Advertiría que los obreros debían constituirse en columna vertebral y cabeza del partido y participar “activa y mayoritariamente” en su dirección, a condición de haberse desarrollado como “agitadores y organizadores de su clase y no como revolucionarios profesionales”.

Fuentes:
 
PO N° 1.444, "La formación del Partido Bolchevique", Gramar/Rath. 
​Lenin; Obras Completas, Tomo VIII, Cartago, Buenos Aires, 1957.
​Trotsky; Stalin, Ediciones El Yunque, Buenos Aires, 1975.
​Lenin; Obras Completas, Tomo X, Cartago, Buenos Aires, 1957. 
​Trotsky; En Defensa del Marxismo, "Amerindia", Buenos Aires, 1958.
Todd Chretien; Antes de Febrero, www.jacobins.com.ar, 2017. 
 

sábado, 24 de junio de 2017

No al cierre de Pepsico

22 de junio de 2017 | #Prensa Obrera 1463 | Por Lista Naranja Alimentación

La patronal de Pepsico decidió cerrar definitivamente su planta ubicada en Florida, Vicente López, anunciando una supuesta "relocalización" de la producción y la apertura de negociaciones indemnizatorias. Este cierre fue pre anunciado largamente por la empresa, que desde que compró la planta de Pehuamar en Mar del Plata fue trasladando la producción hacia allá.

Esta medida ha generado una conmoción política en el conjunto de los trabajadores de la alimentación, que vienen de distintos conflictos por despidos (Bimbo, Bertone, Vito, Canale, Cresta Roja y otras) por lo general sin respuestas de parte del gremio.

El cierre de Pepsico se inscribe en una ofensiva general de las patronales y el gobierno, dirigida a imponer menores salarios y mayor flexibilización. La ronda paritaria que está en curso muestra la total complicidad de las burocracias sindicales con estos objetivos anti obreros.

Esta decisión de la empresa fue anunciada mediante un papel colocado en la puerta de ingreso de los trabajadores y acompañada por un amplio despliegue policial, para evitar una respuesta de los trabajadores. La empresa no tiene ninguna crisis de producción como dice (sus plantas de Mar del Plata y del interior están produciendo normalmente) sino que apunta a relocalizar su planta para reducir costos y desarmar a los trabajadores.

El activismo de Pepsico y de otras plantas alimenticias se trasladó de urgencia a la puerta de fábrica a rechazar esta medida que representa 600 despidos y que apunta como ya dijimos a desmantelar la organización de los trabajadores.

Desde la Naranja nos ponemos a disposición de los trabajadores, planteando que para impedir el traslado de la maquinaria es necesaria la ocupación de la planta por los trabajadores.

Las negociaciones en el Ministerio de Trabajo, en las que hay que participar, apuntan a desgastar a los trabajadores y a promover la aceptación de las indemnizaciones de parte de un sector.
 

Fuente: http://www.po.org.ar/prensaObrera/1463/sindicales/no-al-cierre-de-pepsico-1

Deuda eterna

22 de junio de 2017 | #Prensa Obrera 1463 | Por Partido Obrero


La decisión de Macri de tomar deuda a cien años de plazo, y con una tasa usuraria, no sólo retrata a su gabinete de CEO's.

Además, ha recibido por toda respuesta una bofetada descomunal del capital financiero, que mandó a Argentina a la categoría de “país de frontera”.

La caída de las bolsas, la trepada del riesgo país y del dólar son los primeros síntomas de una agudización de la fuga de capitales.

El bono centenario no expresa la “confianza de los mercados”, sino que es otro paso en el hiperendeudamiento.
La deuda como factor de sometimiento nacional vuelve al centro de la agenda.

En solo un año y medio, Macri engrosó esa hipoteca en 80.000 millones de dólares.

Cristina Kirchner, que ahora pide “revisarla”, dejó el gobierno con 250.000 millones de dólares de deuda. Luego de haber pagado “serialmente” otros 170.000 en sus dos mandatos.

En la cuestión de la deuda, macristas, “nacionales y populares” de Cristina o “renovadores” de Massa están cortados por la misma tijera.


Ayer y hoy, fueron y son los encargados de hacerle pagar al pueblo el tributo colonial que reclaman los usureros. Con impuestazos, con ajustes al salario, a la educación y a la salud.

Sólo el Frente de Izquierda reclama la investigación y el repudio de la deuda usuraria, varias veces pagada desde la dictadura hasta hoy.

La “deuda eterna” es otro fuerte motivo para que el pueblo argentino dé un enérgico viraje político. Para romper con el yugo del capital financiero, es necesario que reforcemos una alternativa propia de los trabajadores. 


 Fuente: http://www.po.org.ar/prensaObrera/1463/politicas/deuda-eterna
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Politica Obrera

Coordinadora Sindical Clasista - Partido Obrero

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